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BRIAN WEISS, 1988, Muchas vidas, muchos maestros.
Rosario, Argentina: Biblioteca Nueva Era

Autor/-a de la reseña: José Esteban Ruiz Melo



MUCHAS VIDAS...

Muchas vidas es la forma en que el autor ejemplifica una sola: la propia. La revelación de esta historia que gira en torno al misterio de la reencarnación es tan sorprendente como la existencia entendida en un sentido autoreflexivo del ser.

Así, tenemos muchos escenarios, personajes, tiempos, espacios, pero una sola vida, en donde el mensaje intrínseco es el autoperfeccionamiento; la evolución hacia un nuevo nivel de conciencia que pasa de lo individual a lo colectivo, y podría decirse que a lo universal, entendido este último termino no en sentido general, sino en sentido de pertenencia al universo, al cosmos, ´polvo eres, y en polvo te convertirás´... polvo de estrellas.

Muchas vidas, muchos maestros; se enfoca sobre todo al despertar de la conciencia desde lo básico, es decir, desde la inconsciencia o mejor dicho desde la infra-conciencia que forma parte de nosotros, que está ahí inmutable en nuestro ser pero que la olvidamos por los estímulos de la experiencia sensible, por la falta de enfoque y de conocimiento del yo, que al final se pierde en la mundanidad y la cotidianeidad del ser humano social.

Por eso es importante esta enseñanza, porque nosotros somos una figura definida en forma física, pero al final etérea en forma espiritual; entre estos dos polos: materia y energía, la mente cobra vital importancia en el proceso de equilibrio, regulación y conocimiento. Catherin es cada uno, el personaje denota sobre todo como empezamos a conocer el mundo y a interactuar en éste, con los propios medios, condicionados pero no imposibilitados por la condición azarosa de la no escogencia del medio en el que cobramos conciencia, medio entendido como las condiciones de tiempo y espacio físicas en que desenvolvemos nuestro rol como seres animados.

Brian Weiss, nos exonera de este accidente pero nos responsabiliza de las decisiones toda vez que empezamos una carrera contra reloj en sentido físico, en donde los procesos de acción deben siempre tender a la bondad entendida en sentido humano, cualidad que va más allá del raciocinio, y que como mencioné antes, va grabada en el interior del ser; cada vez que se sale de este carril, la corrección es un castigo ligado al sufrimiento, soledad, desprecio, enfermedad, tristeza, odio, etc. y finalmente a la muerte. Se nos plantea otra oportunidad, y como revelación una n oportunidad de enmendar la acción u omisión que provocó una severa disfunción personal o colectiva, es decir, el remiendo a cualquier estado que atenta al bienestar y a lo que conocemos en última instancia como realización.

La búsqueda interior la exteriorizamos en sociedad, un conjunto de piezas mal apiladas va a provocar fragilidad en el conjunto, así nacen los severos problemas sociales que enfrentamos en nuestra época actual y cuyo origen se percibe desde la falta de conocimiento innato de nuestro papel en la obra universal, donde denota una visión estrecha e individualista de la conformidad del pensamiento acostumbrado a lo que nos venden los medios que nos dictan las modas y que nos desvían de nuestro verdadero lugar como un eslabón más del misterio de la vida, entendida no como mi vida en este momento, sino yo visto como una célula que cumple una función en un organismo mucho más complejo que es la Tierra, la galaxia, los cúmulos de gas y polvo, el vacio y el infinito. La pintura donde somos un pincelazo de óleo cualquiera, estático pero a la vez dinámico, quieto e impasible pero lleno de vida.

El desarrollo lineal de la vida implica por si mismo una visión miope de su verdadero sentido, por eso la búsqueda de respuestas a cualquier edad, ´en cualquier vida´, debe interesarse sobre todo en darse cuenta que el ahora es un accidente enfocado al perfeccionamiento evolutivo a nivel sobre todo espiritual, esto lo tenemos que aprender y transmitir, es un deber humano y hasta que no esté completo el mensaje no podremos evolucionar individual y colectivamente. La sinergia en la interrelación con los seres semejantes, las otras formas de vida y el entorno no va a ser posible sin la reflexión; el gran deterioro que ocasionamos a nuestro planeta, es el principal ejemplo de que no estamos haciendo las cosas bien, cada vez somos más pero pensamos menos, debemos pensar para hacer y finalmente para sentir, el fin de hombre no es material y nos estamos perdiendo en este entendido; en lugar de comulgar y profesar valores, nos vendemos por intereses y por falsas expectativas en las esferas sociales en que nos desenvolvemos, siendo que los valores que trascienden raza, credo, religión y estrato social.

Muchas vidas, muchos maestros, son muchas posibilidades de autoconocimiento para un fin común, son muchas asociaciones para extraer información buena y valiosa enfocada al sentido de humanidad. Weiss contribuye con la difusión de este mensaje en forma literaria, en donde destaca el hecho de la difusión como contribución a por lo menos una reflexión. La responsabilidad del cambio esta en las propias manos, contribución que extiendo y enfatizo con estas palabras, semillas que buscan tierra fértil en un lector que más allá del análisis de un párrafo, sonría al leerlo. Somos un todo interdependiente, como parte de esta inmesidad tenemos una función inherente que trasciende nuestra vivencia.

Al final, la carne se marchita, se acaba; la esencia es perfecta y perdura, estamos animados por un soplo de vida, una luz que destella en el vacío... sólo cerrando los ojos e imaginando la nada se empieza a comprender que somos producto del amor.

José Esteban Ruiz Melo.