Citilab - Cornellà
Observatorio para la CiberSociedad
Espacio para la reflexión, el análisis y el debate sobre
el ciberespacio desde las ciencias humanas y sociales

Reseñas OCS

[publicar una nueva reseña]
[ver lista de reseñas]


GARCÍA DEL DUJO, Á.; MARTÍN GARCÍA, A. y PÉREZ GRANDE, M. D., 2004, Procesos de formación on line.
Salamanca: Amarú Ediciones

Autor/-a de la reseña: Cristóbal Suárez Guerrero



¿Son las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación una base instrumental relevante para repensar los procesos de formación? Es quizás la interrogante que mejor caracteriza la inquietud de los autores a lo largo de esta obra. Las respuestas, a diferencia de muchos otros tratados, son categóricamente la revelación de una percepción comprometida con la reflexión pedagógica. Esto es, lejos de considerar al nuevo estadio tecnológico en el que discurre la educación hoy en día, como un bien suficiente per se, la tesitura central de este trabajo se encarga de añadir una dimensión pedagógica –un encuadre de aprehensión necesario-, a partir del cual se puedan esclarecer unas líneas emergentes de investigación para el análisis de los procesos de formación en contextos de virtualidad, una reflexión que tiene la finalidad de robustecer la discusión teórica al respecto y dota con ello a la práctica educativa de un sentido más pertinente y significativo de su uso, puesto que es en el frenesí de la práctica educativa con nuevas tecnologías donde comúnmente se minimiza este rigor analítico.

El marco de inteligibilidad, desde donde se ensaya esta lectura pedagógica, se apoya básicamente en la teoría socio-cultural del aprendizaje, y en la recuperación reflexiva de una experiencia europea de formación on line dirigida al profesorado de educación de adultos denominada Tutorpea, que los autores han gestionado durante tres años de diligente actividad. Ambos insumos, el marco conceptual y el referente empírico, representan las premisas recurrentes de análisis en toda la obra. Las diversas categorías derivadas de los enfoques de la cognición distribuida, el aprendizaje situado y las comunidades de práctica –que se entroncan en la teoría socio-cultural-, así como las constantes lecciones que ha dejado el diseño e implementación de la plataforma de formación concebida como ‘un espacio interactivo de formación virtual’, dan la certeza, a lo largo de sus cinco capítulos, de que las nuevas tecnologías tienen la capacidad para inaugurar una nueva forma de pensar y hacer la educación si y sólo si se impone meridianamente unas condiciones pedagógicas de uso. La auténtica novedad, por tanto, no es un sucedáneo rigurosamente derivado de la bondad operativa de la herramienta, sino de la representación simbólica que pedagógicamente se puede, se debe, añadir a la dinámica educativa en estos perímetros virtuales.

El capítulo primero abre estas grandes líneas de debate. Asumiendo que en la actualidad la formación profesional en general, así como la formación de maestros de educación de adultos en particular, exhibe una serie de tendencias, vicios, pero sobre todo perspectivas, ancladas en la necesidad de asumir sin miramientos la formación permanente, el centro del análisis busca ampliar y repensar esta tendencia de formación desde las oportunidades tecnológicas de hoy: “¿pueden las tecnologías superar el estado y los modos de entender la formación permanente que venimos arrastrando en las últimas décadas?” (12). Más que respuestas, esta primera sección, se empeña en abrir una serie de horizontes desde la incertidumbre, un ejercicio que lejos de apelmazar el optimismo o intentar abolir la crítica, permite escudriñar las prioridades teóricas y prácticas del futuro –que es hoy- para la díada tecnología y pedagogía, en la que indefectiblemente discurren y tendrán que discurrir las prácticas educativas de hoy.

Ahora bien, como se deja entrever en el segundo capítulo, las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, de hecho, a través de lo que genéricamente se identifica como entornos virtuales de aprendizaje, invitan a pensar en estas herramientas no sólo como artefactos ornamentales –parte de un mobiliario-, sino como auténticos espacios de educación. Los entornos virtuales de aprendizaje auspician y sustentan en, a través y gracias a estos espacios, ámbitos sociales y educativos donde se construye y se reconstruye la cultura, el conocimiento y donde se afianza el aprendizaje. Frente a esto, se impone la necesidad de concebir que estos nuevos espacios educativos –análogos a la función que cumplen los espacios educativos tradicionales- son ámbitos simbólicos, físicos y sociales donde, para poder experimentar o proceder con beneficio educativo, la pedagogía debe tomar decisiones que apelen también a la maniobrabilidad y la representación de los espacios virtuales; esto es, la pedagogía debe admitir una caracterización de la dimensión espacial de los entornos virtuales. Este es uno de los retos más significativos, a juicio de sus autores, que la formación permanente on line debe asumir, puesto que permitiría superar las limitantes que normalmente impiden una formación a lo largo de toda la vida: el control de las coordenadas espacio y tiempo.

Con un lenguaje mucho más prescriptivo, el tercer capítulo nos invita a la configuración de estos espacios virtuales de formación desde una concepción que dista mucho de la representación bancaria y mecanicista del aprendizaje. Entre las claves de esta necesaria interpretación pedagógica en los entornos virtuales se mencionan: la definición de un sistema de actividades significativas para los alumnos y la creación de espacios compartidos y contextualizados en torno a metas compartidas de actividad entre alumnos. Como tal, una lectura pedagógica de las nuevas oportunidades tecnológicas debe llegar a conformar e incentivar núcleos de intersubjetividad que recreen Zonas de Desarrollo Próximo, esto es, comunidades de aprendizaje; debe dar prioridad al aprendizaje con otros, y al aprendizaje de los otros, esto es, al aprendizaje colaborativo; debe ser consciente de que la internalización –esto implica también la trasferencia de aprendizaje- es tal, si se está más cerca del contexto real –situado- de quien aprende, es decir, si es contextualizado; debe partir de situaciones concretas y prudentemente desencadenantes, esto es, problematizadoras; debe atender que el aprendizaje exige una reflexión sobre la acción, esto es, el aprendizaje dialógico y reflexivo; debe dar prioridad al valor humano como recurso, esto es, la gestión del conocimiento; y debe reafirmar la presencia del tutor, esto es, del mediador. Todos, retos que deben asumir las actividades de formación con nuevas tecnologías.

Llegado al capítulo cuatro, el interés de los autores se centra en contextualizar tanto las reflexiones pedagógicas, así como los criterios de acción pedagógicos, en la descripción de la implementación de la experiencia Tutorpea –tutor, que alude a un componente del sistema, y PEA por Profesores de Educación de Adultos-. Este proyecto tenía como objetivo crear una red de reflexión conjunta y colaborativa sobre la situación y desempeño educativo para el profesorado de educación de adultos en zonas rurales, o con dificultad de acceso a centros de formación continua, en España, Portugal e Italia. Para su exposición se presentan las cuatro fases que implicó la ejecución del proyecto: diseño técnico y pedagógico, experimentación, desarrollo y evaluación, detallando una serie de acontecimientos y reflexiones en cada una de ellas; todo se complementa con ejemplificaciones, en torno al desarrollo de tres unidades de formación, que aportan pormenores sobre la actividad de los alumnos.

Centrándose más en los modos de comunicación e interacción, el quinto capítulo sigue una línea reflexiva –expuesta básicamente como paradojas en torno a la comunicación mediada por ordenador- que sirve de marco para presentar la experiencia de interacción entre los participantes con la herramienta Tutorpea, todo esto con la finalidad de proporcionar una serie de utilidades y restricciones que en el ámbito de la interacción ofrecen la actividad formativa con entornos virtuales de aprendizaje. En general, como sentencia su sección final, recuperando y abriendo perspectivas, el libro que exponemos nos ofrece la impresión de que es la investigación y la consistencia pedagógica en definitiva lo que realmente vigorizará la novedad de estos espacios virtuales en la formación de cara a un futuro. Esa es la tarea.