|
Reseñas OCS |
[publicar una nueva reseña]
[ver lista de reseñas] |
GÓMEZ, Edgar, 2004, Cibersexo: ¿la última frontera del Eros?.
Universidad de Colima, México
Autor/-a de la reseña: Ana Karina Robles Gómez
Libro disponible online
Libros como éste, son imprescindibles para lectores como muchos de quienes nos hemos formado en una época vertiginosa y dinámica: usuarios de las nuevas tecnologías, trabajadores de la comunicación, curiosos por naturaleza, docentes o, tal vez y simplemente, gente interesada en conocer de manera seria algunas de las vertientes que toman ahora nuestros instintos sexuales.
Visto a la distancia y a partir de su título tan sugerente, pudiera pensarse que su atractiva portada de color encendido es una publicación dedicada a aprovechar y fomentar el morbo, un manual para iniciarnos en el oculto y fascinante mundo del sexo mediado por computadora, pero no es así. Esta publicación tampoco es un documento en el que encontraremos juicios a favor o en contra de la tecnología, ni de su uso con fines eróticos o pornográficos, o desde el cual el autor disfrace sus ocultas e incofesables inquietudes personales bajo la máscara de un proyecto de investigación... ESO no es definitivamente este libro... y vaya que su autor ha tenido que hacer muchas aclaraciones al respecto. Desde el momento de plantear el proyecto ante las autoridades universitarias, hasta el momento de responder preguntas con evidentes cargas tendenciosas de periodistas confundidos o mal intencionados.
Afortunadamente, lo que sí es este libro, es un notable esfuerzo por entender las formas en que las personas comunes y corrientes utilizan Internet para desarrollar actividades psico y socio sexuales desde Latinoamérica, con una metodología que permitió obtener informantes latinoamericanos, especialmente de países como México, España, Colombia, Chile y Paraguay, para unirse a ese frente latinoamericano de investigadores y sus trabajos, que permiten contrastar y a lo mejor hasta equilibrar poco a poco la balanza, frente a la mayoría de los estudios que se realizan al respecto en Estados Unidos y Europa.
El texto está dividido en dos grandes partes. En la primera, titulada Reflexiones y notas para entender al Cibersexo se construye, con base en aportaciones de una gran cantidad de autores, casi todos extranjeros, ese contexto tan complejo en el que se desarrollan las relaciones sexuales mediadas por computadora, en donde dos o más personas con uso de textos y /o de recursos multimedia, logran transformarse, conquistarse, excitarse, satisfacerse, enamorarse, en ocasiones decepcionarse, engañarse, pelearse; todo ello, frente a una computadora: la misma en la que tal vez hacen transacciones bancarias, trabajan, estudian, hacen compras, envían correspondencia, escuchan radio o ven videos, leen periódicos, etcétera, etcétera, etcétera. De veras creo que si un hombre de las cavernas apareciera y viera todo lo que hacemos ahora frente a una pantalla y un teclado, estaría en riesgo de sufrir un infarto o se reiría de nosotros, pensando que tenemos la vida más sedentaria y aburrida que alguna vez se pudiera imaginar en el planeta.
Ese contexto tan complejo, al que el libro dedica buena parte, está conformado por conceptos y/o elementos tan polémicos y difíciles de definir como ciberespacio , realidad virtual y realidad real , percepciones e interpretaciones de sujetos con dispositivos electrónicos que se relacionan en espacios simbólicos, en mundos posibles, con identidades trastocadas. El autor incluso propone un nuevo concepto, el de Hiperespacio, como marco organizador para las reflexiones en torno al impacto social de las nuevas tecnologías. Es decir, deben integrarse todos los elementos, y ninguno debería tener más importancia que otro: lo real, lo virtual, las dinámicas sociales, el espacio, el ciberespacio; es necesario estudiar la relación entre ellos así como la (con)vivencia conjunta de los usuarios y usuarias. Pero no tenemos por qué asustarnos; hasta para quienes no disfrutamos de textos académicos, es un reto bastante enriquecedor adentrarse en tales áreas, en las que a veces aparecen divertidas parábolas y ejemplos basados en la historia de Frankstein, el Mago de Oz o Cyrano de Bergerac.
En la segunda parte, denominada Cibersexo, usos y apropiaciones , el autor nos cuenta los pormenores y resultados de su estudio sobre cibersexo, sin dejar de apoyarse en algunos autores reconocidos. Es así como uno de los primeros descubrimientos que nos revela, sumamente interesante por cierto, es que NO existe un prototipo de persona que practique el cibersexo en Latinoamérica; esto es, no son ni los enfermos , ni los depravados que muchos imaginan; no hay un perfil en cuanto a edad, nivel educativo o posición social. Eso sí, y por razones obvias, todos son personas con acceso a Internet por medio de una computadora, y con habilidades específicas para utilizar sus herramientas.
En cuanto a los usos y apropiaciones, esta sección da cuenta también de cómo el cibersexo es para las personas una especie de laboratorio para experimentar con nuevas sensaciones: para crear, recrear, construir y destruir tabúes o mitos: un espacio para explorar facetas, en un lugar flexible y abierto como lo es Internet; es la oportunidad de experimentar situaciones que no podrían ser posibles en el mundo real.
Edgar Gómez nos devela también que, para los usuarios, seguirá siendo preferible y por múltiples razones (muchas de ellas obvias), el sexo real, el de los olores, sabores e incomodidades, el del encuentro físico placentero; aunque reconocen que el cibersexo tiene una gran carga de imaginación e ilusión, y que no conlleva responsabilidades ni compromisos, así como tampoco consecuencias desastrosas como enfermedades, embarazos o abortos. Nos enteramos también de qué es lo que motiva a las personas a fingir una identidad, a crear otra persona a la hora de tener cibersexo: un personaje que aunque diferente de ella misma, es un reflejo de su personalidad. Los usuarios o usuarias se construyen cuerpos en línea, se describen y articulan sus discursos en torno a esa creación que a veces no es ni siquiera de su mismo género.
Parece que las posibilidades y vertientes de la Comunicación Mediada por Computadora son complejas e incontables, y lo serán aún más con el paso del tiempo, gracias a la sofisticación de la tecnología. Por ahora, me limito a recomendar este libro, para que se den la oportunidad de comprender, como sucede al leerlo, que los mundos reales, los virtuales y los posibles, son algo mucho más amplio y complejo de lo que nuestras capacidades físicas y mentales pueden abarcar si no nos avocamos a su estudio y reflexión minuciosa. Los investigadores latinoamericanos especializados en nuevas tecnologías tienen mucho trabajo por hacer, afortunadamente. Todos los investigadores son iguales, aunque unos más cachondos que otros... ¿O cómo era??